Me apetecía comer Samosas, y no tenía pasta filo o brick que es lo habitual para elaborarlas, sólo disponia de una lámina de hojaldre. Las samosas son unas empanadillas fritas crujientes que se consumen mucho en la cocina asiática.
Una de las cosas divertidas de la cocina es experimentar, así que me he dicho, samosas con hojaldre ¿porque no?. El experimento ha resultado un éxito, la textura es muy crujiente y ligera, la manipulación de la pasta de hojaldre es distinta, no precisa grasa, es más rápida y menos delicada que trabajar la filo, no se seca tan rápido y no se agrieta con tanta facilidad.
Conclusión, la recomiendo como alternativa.

1 lámina de hojaldre refrigerada rectangular
1 bolsa de espinacas lavadas (300 gr.)
Cebolla roja al gusto (1/2 es suficiente)
Queso cremoso, yo uso 0% grasa, o Ricotta
Aceite de oliva Virgen
Sal

Precalentar el horno a 180 grados.

Añadir una cucharada de queso cremoso, mezclar y reservar.

Colocar las samosas en la bandeja de horno, pintarlas con aceite y hornear 15-20 minutos o hasta que las veas doradas. Servir acompañada de ensalada de brotes tiernos.
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