El mejor buñuelo de pescado en conserva
Buscando información sobre el origen de los buñuelos nos encontramos con una sorprendente definición académica, esencial: "El buñuelo es una 'fruta de sartén' que consiste en una masa de harina frita con forma esférica. La masa puede mezclarse con agua, leche, huevo o levadura y suele llevar un relleno".
El concepto, hoy en desuso, "fruta de sartén" es una joya del vocabulario gastronómico histórico. Define a toda la familia de masas (dulces o saladas) que se fríen en abundante aceite, como los buñuelos, las churros, las torrijas, etc. La Real Academia Española (RAE) todavía mantiene el término en su diccionario. Textualmente: "Pastel o dulce de masa de harina, que se fríe en la sartén, ... etc.". Se llamaba "fruta" a estos bocados porque, al echar la masa blanda en el aceite hirviendo, esta "florecía", crecía y se inflaba, imitando el crecimiento de una fruta en el árbol.
Los buñuelos nacieron durante la época andalusí en la Península Ibérica. Al principio eran masas sencillas de harina, fritas y bañadas en miel. Debido a que el cristianismo prohíbía el consumo de carne en la época de Cuaresma, el bacalao se convirtió en el sustituto perfecto. Al mezclarlo con harina y huevo, en las humildes viviendas, se "estiraba" el pescado para alimentar a toda la familia de forma económica. Asi comenzaron las frutas de sartén saladas, léase buñuelos y afines.
El nacimiento de las conservas modernas a principios de siglo XIX, dentro de frascos de vidrio o en latas con el sellado hermético en ambos casos, fué una auténtica revolución en la alimentación humana, sobre todo por los procesos de esterilización de los alimentos y el alargamiento de las fechas de caducidad o consumo preferente. Actualmente nuestro pais es experto en disponer de conservas de todo tipo, de gran calidad y con tecnología puntera.
Para esta receta de buñuelos salados empleamos atún en conserva. Un pescado con altos niveles de ácidos grasos Omega 3, vitaminas, minerales y proteinas de alto valor biológico. Con atún el relleno interior tiene una textura jugosa y tierna, que si sumamos el conseguir una masa exterior crujiente tendremos el contraste ideal. Un plato nutritivo, delicioso, económico, fácil de cocinar y que gusta mucho a los niños, que suelen rechazar el pescado entero.
Ingredientes para 4 raciones
200 g de atún en conserva
1 cebolleta
1 patata mediana cocida
1 ó 2 dientes de ajo (al gusto)
100 g de harina
1 cucharada de levadura en polvo
2 huevos
Perejil o cilantro, al gusto
Elaboración:
Cocer la patata con piel, en agua hirviendo o en el microondas.
Pelar la patata cocida y aplastarla con un tenedor. Desmenuzar el atún. Picar finamente los dientes de ajo, la cebolleta y el perejil o cilantro.
En un bol colocar la patata, el atún, el ajo, la cebolleta y las hierbas, remover bien y agregar los huevos. Mezclar todo bien.
Añadir la harina con 1 cucharada de levadura y verter agua fría hasta conseguir la consistencia de una crema espesa. Ajustar de sal.
Dejar reposar la masa unos minutos en la nevera.
Pasados unos 15 minutos ya se puede freír.
Calentar un cazo con abundante aceite. Dejar que tome temperatura pero sin que llegue a humear. Coger una cucharada de masa y dejarla caer directamente en el aceite con la ayuda de otra cuchara para deslizarla. Dejar que se doren por fuera, a fuego medio para que se cocinen por dentro.
Servir acompañados de salsa mahonesa, lactonesa o la que se prefiera. A nosotros nos gustan con un poco de ensalada y unos encurtidos caseros.





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