Si quieres hacer las populares albóndigas danesas (Frikadeller) de la forma más jugosa y sencilla, sigue esta receta!!
Esta es la segunda receta inspirada en nuestra reciente visita a Copenhague, la primera fue un popular Mini Smørrebrød de salmón marinado y perlas de arenque Moluga.
Hoy os presentamos las famosas frikadeller danesas, un auténtico clásico. Son albóndigas de carne picada fritas en sartén, se suelen servir como plato principal, acompañadas de una salsa o como aperitivo en fiestas y reuniones.
Un poco de historia ya que se desconoce el origen del plato. El término frikadelle es alemán, pero el plato está asociado con las culturas culinarias alemana, nórdica y polaca. Hay varias variantes locales de frikadelle en toda Escandinavia, tanto como plato principal o como guarnición. En Suecia, la palabra frikadeller se refiere a las albóndigas hervidas, no fritas.
El origen de la palabra también es incierto. Frikadelle (pl. Frikadellen) se puede encontrar a finales del siglo XVII en alemán y está relacionado con el francés fricandeau y el latín frīgere ('asar').
En Dinamarca, tradicionalmente, se elaboran con carne picada de ternera, cerdo o una mezcla de dos de estas carnes; cebollas picadas, huevos, leche o agua, pan rallado (o avena o harina), sal, y pimienta. Se freían en grasa de cerdo o de res, actualmente en mantequilla, margarina o aceite vegetal. Otra variación popular es el fiskefrikadeller que reemplaza la carne por bacalao, a veces bacalao y salmón como ingrediente principal y, a menudo, se sirve con salsa nórdica.
Los frikadeller también se comen con pan de centeno (rugbrød) con col lombarda o rodajas de pepinillos como un smørrebrød tradicional danés. La combinación con ensalada fría de patata es muy popular en picnics o comidas compartidas, debido a la facilidad de transportar cualquiera de los componentes después de cocinarlos.
Y como dato curioso en Dinamarca son tan populares que incluso tienen su propio día nacional, el 1 de junio. En algunas regiones se les añade un ingrediente sorpresa en el centro, como un trozo de queso o una aceituna, para hacerlas aún más deliciosas.

Elaboración:
Picar muy finamente la cebolla.
Colocar la carne picada en un bol. Agregar la sal, la pimenta y la nuez moscada. Mezclar bien.
Calentar una sartén a fuego medio. Agregar la mantequilla. Para formar las albóndigas, se puede usar una cuchara mojada en agua caliente o bien directamente mojar la mano en agua y coger porciones para redondear con ambas manos.
Freír a fuego medio para que se cocinen por dentro, dándoles vuelta hasta que adquieran un color dorado por ambos lados.
Se sirven calientes y llevan diversos acompañamientos, lo más popular es ver a su lado patatas cocidas, pepino encurtido, remolacha, etc.
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